El derecho anglosajón, el derecho civil y las traducciones juradas en Portugal

Un funcionario de visados revisa la traducción de una partida de nacimiento y la rechaza porque un término no se ajusta a la terminología jurídica portuguesa. Una empresa firma un contrato que parece claro en inglés, pero que tiene un efecto jurídico ligeramente diferente en portugués. Estos errores rara vez se deben únicamente al vocabulario. Se producen porque los sistemas jurídicos que subyacen a las palabras no funcionan de la misma manera.

Por qué chocan los sistemas jurídicos

El «common law» caracteriza a la mayoría de las jurisdicciones de habla inglesa. Portugal sigue el derecho civil. No se trata simplemente de códigos normativos diferentes. Organizan el significado jurídico de forma distinta: el «common law» concede mayor importancia a la jurisprudencia y a los precedentes, mientras que el derecho civil se basa en leyes codificadas y principios jurídicos sistemáticos.

Esa diferencia es importante en la traducción. Un traductor jurídico no puede limitarse a sustituir un término por otro y dar por sentado que el significado se mantiene intacto tras el cambio. La verdadera tarea consiste en encontrar el concepto que cumpla la misma función en el ordenamiento jurídico de destino.

Tomemos como ejemplo el derecho mercantil. Cuando traduzco un documento empresarial del inglés al portugués, no busco una correspondencia literal. Comparo el término de origen con el marco jurídico del Reino Unido y, a continuación, compruebo el equivalente portugués en el Código das Sociedades Comerciais.

El objetivo no es la equivalencia palabra por palabra, sino la equivalencia funcional: elegir el término que tenga el mismo peso y efecto jurídico en el sistema de destino.

Por qué es importante ahora

Las solicitudes de visado están generando una demanda constante de traducciones juradas en Portugal. Las partidas de nacimiento, las partidas de matrimonio, los certificados de antecedentes penales, los títulos académicos y otros documentos de estado civil deben traducirse en un formato que la autoridad receptora acepte. Se trata de una habilidad diferente a la que se requiere para traducir un texto de marketing o una novela. Exige una terminología precisa, el formato de certificación adecuado y una comprensión clara de lo que espera la institución.

El trabajo jurídico corporativo y transfronterizo sigue la misma lógica. A medida que más empresas operan a nivel internacional, la necesidad de traducciones jurídicas precisas no deja de crecer.

Lo que realmente exige este trabajo

•    Un dominio real tanto del Derecho portugués como del sistema del Common Law. No se puede traducir lo que no se entiende.

•    Un experto jurídico que revise el texto antes y después de la traducción, no solo un corrector que compruebe la gramática.

•    Tiempo. Traducir correctamente un contrato o un documento certificado lleva más tiempo que traducir un folleto, y así debe ser.

Un matiz que se pase por alto en un contrato puede dar lugar a un litigio. Un término erróneo en un documento de visado puede provocar su denegación. Ninguno de los dos es un simple error tipográfico. Ambos suponen una pérdida de tiempo y dinero reales.

Entonces, ¿la traducción jurídica es un mundo aparte? El vocabulario no es lo difícil. La propia ley tiene un significado diferente a cada lado de la página, y esa brecha es la que el traductor debe salvar.

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