Por qué los sellos y firmas son clave en la traducción jurídica
En la traducción jurídica, la precisión va más allá de la palabra escrita.
Si no se tienen en cuenta elementos no textuales como sellos, timbres y escudos de armas, los tribunales, las embajadas o los organismos gubernamentales pueden rechazar el documento. Por este motivo, los traductores expertos prestan una atención rigurosa a estos marcadores visuales.
1. Establecer la autenticidad y la jurisdicción
Los documentos legales obtienen su validez de la autoridad que los emite. Un escudo de armas o un logotipo gubernamental identifica la jurisdicción específica y el departamento implicado.
El matiz: Debemos describir estos elementos (p. ej., [Sello oficial del Estado de…]) para acreditar la procedencia del documento. Esto permite que el funcionario receptor verifique que la persona firmante poseía la potestad legal para hacerlo.
El riesgo: Si se omiten estos detalles, el documento parece un simple borrador en lugar de un instrumento legal ejecutivo.
2. Captar el texto «invisible»
Los sellos y timbres suelen contener la información más crítica de un proceso legal. Revelan fechas de presentación, fechas de caducidad del nombramiento notarial y números de registro.
Protocolo de traducción: Si un sello de caucho aparece borroso o parcialmente ilegible, debemos dejar constancia de este hecho (p. ej., [sello de tinta ilegible]). Esta transparencia nos protege tanto a nosotros como al cliente, ya que refleja el estado exacto de la prueba original.
Firmas: Aunque no podemos «traducir» una firma, debemos reconocer su presencia mediante un marcador de posición como [Firma]. Esto confirma que alguien otorgó el documento y que no estamos trabajando con una copia sin firmar.
3. Mantener el flujo lógico
Los documentos jurídicos suelen componerse de una serie de capas. Un documento base recibe una firma, después un sello notarial y, por último, una apostilla o un sello de legalización.
4. Profesionalidad y estándares judiciales
Una traducción jurídica de alta calidad debe reflejar la estructura del original.
El objetivo es facilitar la lectura. Cuando un juez o un abogado compare el original con la traducción, debe encontrar la información correspondiente al instante.
Al utilizar descripciones claras entre corchetes para los elementos visuales, garantizamos que la traducción funcione como un «gemelo» fiel del original.
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